Mary Rita Schilke Korzan escribió esto en 1980, no como poema para publicar, sino como tributo a su propia madre, poco antes de graduarse y casarse. Lo compartió en su casamiento. Los invitados lo pidieron. Y así, copia tras copia, el poema empezó a viajar sin ella —tanto que un pastor lo incluyó años después en un libro sin saber quién lo había escrito, y terminó catalogado como «autor desconocido» en una compilación de Chicken Soup for the Soul.
Le tomó años a Korzan encontrar su propio poema de nuevo, ahora atribuido a nadie. Lo que hoy leemos en español es una adaptación de ese texto original, que también perdió su firma en el camino. Vale la pena leerlo sabiendo que detrás no hay «un niño» genérico, sino una mujer que quiso agradecerle a su madre por lo que aprendió mirándola, sin que ella lo supiera.

Cuando pensabas que no te veía
Un mensaje que todo padre debe leer porque sus hijos lo están observando y haciendo lo que él hace, no lo que él dice.
Cuando pensabas que no te veía, te vi pegar mi primer dibujo al refrigerador, e inmediatamente quise pintar otro.
Cuando pensabas que no te veía, te vi arreglar y disponer de todo en nuestra casa para que fuese agradable vivir, pendiente de detalles, y entendí que las pequeñas cosas son las cosas especiales de la vida.
Cuando pensabas que no te veía, te escuché pedirle a Dios y supe que existía un Dios al que le podría yo platicar y en quien confiar.
Cuando pensabas que no te veía, te vi preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y aprendí que todos debemos de ayudarnos y cuidarnos unos a otros.
Cuando pensabas que no te veía, te vi dar tu tiempo y dinero para ayudar a personas que no tienen nada y aprendí que aquellos que tienen algo deben de compartirlo con quienes no tienen.
Cuando pensabas que no te veía, te sentí darme un beso por la noche y me sentí amado y seguro.
Cuando pensabas que no te veía, te vi atender la casa y a todos los que vivimos en ella y aprendí a cuidar lo que se nos.
Cuando pensabas que no te veía, vi como cumplías con tus responsabilidades aún cuando no te sentías bien, y aprendí que debo de ser responsable cuando crezca.
Cuando pensabas que no te veía, vi lágrimas salir de tus ojos y aprendí que algunas veces las cosas duelen, y que está bien llorar.
Cuando pensabas que no te veía, vi que te importaba y quise ser todo lo que puedo llegar a ser.
Cuando pensabas que no te veía, aprendí casi todas las lecciones de la vida que necesito saber para ser una persona buena y productiva cuando crezca.
Cuando pensabas que no te veía, te vi y quiero decir:
¡Gracias por todas las cosas que vi cuando pensabas que no te veía.!
Autor: Mary Rita Schilke Korzan
Hay una ironía justa en la historia de este poema: habla de todo lo que un hijo aprende observando en silencio, y él mismo tuvo que ser observado en silencio, durante años, antes de que alguien reconociera quién lo había escrito.
La lección de fondo no cambia con la autoría: los hijos no aprenden de lo que les decimos que hagan. Aprenden de lo que nos ven hacer cuando creemos que no nos están mirando.


