Lo que tú puedes hacer

No hace falta ser Miguel Ángel para dejar algo hermoso hecho. Este texto, de una fe sencilla y sin adornos, propone una idea simple pero difícil de sostener en el día a día: que la vida de cualquiera, sin títulos ni reconocimientos, puede ser una obra tan digna como cualquier otra. La diferencia no está en el talento. Está en cómo se habita lo que a cada uno le tocó.Lo que tu puedes hacer

Lo que tu puedes hacer

Lo que tu puedes hacer

Aunque no escribas libros,
eres el escritor de tu vida.

Aunque no seas Miguel Ángel,
puedes hacer de tu vida una obra maestra.

Aunque no entiendas de cine, ni de cámaras,
tu existencia puede transformarse en un
film primoroso con Dios de productor.

Aunque cantes desafinado,
tu existencia puede ser una linda canción,
que cualquier afamado compositor envidiaría.

Aunque no entiendas de música,
tu vida puede ser una magnífica sinfonía
que los clásicos respetarían.

Aunque no hayas estudiado en una
escuela de comunicaciones
tu vida puede transformarse en un
reportaje modelo.

Aunque no tengas gran cultura
puedes cultivar la sabiduría de la caridad.

Aunque tu trabajo sea humilde,
puedes convertir tu día en oración.

Aunque tengas cuarenta, cincuenta, sesenta o setenta años,
puedes ser joven de espíritu.

Aunque las arrugas ya marquen tu rostro,
vale más tu belleza interior.

Aunque tus pies sangren en los
tropiezos y piedras del camino,
tu rostro puede sonreír.

Aunque tus manos conserven las cicatrices
de los problemas y de las incomprensiones,
tus labios pueden agradecer.

Aunque las lágrimas amargas recorran tu rostro,
tienes un corazón para amar.

Aunque no lo comprendas,
en el cielo tienes reservado un lugar.

Todo, Todo…depende de tu confianza en Dios
y de tu empeño en SER digno hijo suyo.

Proyecta tu vida

Desde tu interior, se realizará el milagro!

Al final, no importa cuántas arrugas o cicatrices queden en el camino. Lo que se sostiene, según este texto, es más simple que cualquier logro: la capacidad de seguir agradeciendo, de seguir amando, incluso después de haber tropezado.

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