Vagabundo eterno®: una vida hecha de sueños y momentos

Quizá una vida no se mida por la cantidad de lugares que recorrimos, sino por la cantidad de veces que fuimos capaces de detenernos para sentir dónde estábamos.

El protagonista de este poema camina sin un mapa demasiado preciso. Se descalza, mira el cielo, escucha el mar, contempla las flores, se enamora, recuerda a sus padres, sueña y vuelve a intentarlo. No acumula destinos: acumula momentos.

Cada recuerdo aparece asociado a una sensación. El rocío sobre los pies. El césped bajo el cuerpo. El aroma de las flores. La mirada de una mujer amada. Una conversación en casa de los padres. El sonido del mar durante la noche.

La vida, entonces, no aparece como una carrera hacia algún lugar determinado. Se parece más a un territorio que merece ser recorrido con los sentidos despiertos.

Vagabundo eterno®

He caminado
descalzo y disfrutado el rocío
humedecer mis pies y sentir la
energía de la madre tierra
nutriendo todo mi ser

He reposado
en el césped fresco, con la cara
al cielo y he dejado volar
mis sueños, con la gaviotas
que emprenden en vuelo

He saboreado
el dulce néctar del amor
de una mujer y me he dejado
envolver
con todo su ser

He conocido
pequeñas porciones de un
mundo hermoso
de este gran universo
del Dios maravilloso

He disfrutado
el aroma de las flores
y el amanecer lleno de quereres

He escuchado
la música del alma
en un alma enamorada y
el rugir del mar en los anocheceres

He construido
un castillo lleno de sueños
y me empeñado cada día
para que no sean solo sueños

He despertado
en los brazos de mi amante
y he sentido la presencia de Dios
en su mirada

He soñado despierto
y he volado entre
valles, montañas y lagos

He gozado
de los atardeceres en casa de mis padres,
con el gozo que da una platica amena

He cerrado
a mi mente y a mi corazón
los pensamientos mal sanos
y he amado a Dios
sobre todas las cosas

He sido
Vagabundo eterno
en un caminante sin sendero
cazador de sueños
y anhelos
que han hecho de mi
un loco eterno.

Autor: Angelluz
Xalapa Ver México – Abril del 2004

También están los sueños. Esos que no se conforman con permanecer en la imaginación y que necesitan del esfuerzo cotidiano para convertirse en algo posible. Porque soñar despierto no significa vivir apartado de la realidad; puede significar negarse a aceptar que la realidad sea el límite de todo lo que podemos imaginar.

“Vagabundo eterno” termina abrazando esa identidad con orgullo. Caminante, soñador, enamorado, creyente, un poco loco.

Tal vez vivir tenga algo de todo eso: avanzar sin conocer cada curva del camino y, mientras tanto, aprender a disfrutar del paisaje.


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