Si yo fuera una mariposa: un poema sobre amor, fantasía y ternura

Si yo fuera una mariposa utiliza la fantasía para expresar un deseo muy concreto: estar cerca de alguien, acompañarlo y ofrecerle un poco de alegría cuando la vida se vuelve difícil.

La mariposa representa esa posibilidad imaginaria de llegar hasta la persona amada sin obstáculos, posarse junto a ella y compartir sus momentos. Pero el poema no se queda en el deseo romántico. Su centro está en una intención generosa: hacer sonreír a alguien que atraviesa sus propias tristezas.

Si yo fuera una mariposa

Si yo fuera realmente una mariposa
volaría con alas de ángel
llegaría hasta ti
me posaría en tu hombro
y allí me detendría.

Pediría, sin duda, tu sonrisa
el susurro íntimo de tus palabras
las caricias de tus manos
el sentir de tu piel.

Pero sólo soy muñeco de una fantasía
que ilumina sus noches con grandes ensueños
que se acerca silencioso para que no le vean
ni le sientan acercarse hacia nadie.

Si yo fuera realmente una mariposa
no estaría aquí sino a tu lado
contemplando horizontes claros,
vigilantes pasos inseguros,
acompañándote en tus noches oscuras.

Si yo fuera así, realmente una mariposa
percibiría el olor de las flores
de los campos verdes
de los lirios frescos.

Pero sólo soy muñeco de una fantasía
que vive de ella y agranda sus magias,
que sólo pretende que rías
pues la vida ya trae sufrimientos
y por ello que enciendas tu risa
hacia aquellos que un día la perdieron

Como no soy, realmente una mariposa
sino sólo muñeco de una fantasía
hoy, te pido sonrisa, no lágrimas
alegrar y alejar tus tristezas
y que juntos brindemos por ello
ofreciendo la nuestra.

Autora: Inma

Acompañar a alguien no siempre significa tener soluciones. Hay momentos en los que lo más valioso que podemos ofrecer es presencia, ternura o una razón para sonreír.

El poema convierte esa idea en una imagen delicada: si pudiera transformarse en mariposa, volaría hasta esa persona para estar a su lado en las noches oscuras y compartir también sus momentos luminosos.

No hace falta tener alas para hacer algo parecido. A veces basta con acercarnos, escuchar, compartir una sonrisa o recordarle a alguien que no tiene que atravesarlo todo en soledad.


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