El amor te hace feliz plantea una idea que merece detenerse a pensar: la felicidad que nace del amor no depende únicamente de aquello que recibimos de los demás, sino también de nuestra capacidad para dar.
El texto contrapone dos maneras de vincularnos. Por un lado, el amor entendido desde la necesidad de ser atendidos, reconocidos y satisfechos. Por otro, una forma más generosa de amar, basada en ofrecer, acompañar y estar disponibles para quienes nos necesitan.

El amor te hace feliz
Sólo el amor genuino hace feliz.
Ama de verdad
con el fin de que llenes tu vida
de trascendencia, de gozo y de paz.
Niégate a satisfacer
tu voraz egoísmo
exigiendo ser atendido
en todos tus caprichos.
Haz la ofrenda de tu corazón
sirviendo, con generosidad,
a quienes soliciten tu ayuda.
Si buscas el amor fuera de ti,
te morirás sin hallarlo.
El amor está dentro de ti
Lo encontrarás cuando lo ofrezcas,
en actitudes de acogida
y de servicio, a tus hermanos.
La caridad es el océano
de todas las virtudes.
Esperar que otra persona llene todos nuestros vacíos puede convertir el amor en una fuente permanente de frustración. Ningún vínculo puede sostener por sí solo todas nuestras necesidades emocionales.
Dar amor tampoco significa olvidarnos de nosotros mismos. Significa descubrir que la generosidad, la empatía y la disposición a ayudar pueden enriquecer profundamente nuestra propia vida.
El amor también crece cuando circula. Una palabra, un gesto de cuidado o una ayuda ofrecida sin esperar una recompensa pueden generar bienestar en quien los recibe y, al mismo tiempo, darle un sentido diferente a quien los ofrece.
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