Existe una soledad particular en el esfuerzo que no llega a nada. No la del fracaso ruidoso, sino la más silenciosa: la de haber puesto todo, sin testigos, en algo que igual no funcionó. Nadie te vio intentarlo. Nadie sabe cuánto costó. Este texto parte de ahí, de esa sensación tan humana de que el esfuerzo invisible se pierde en el aire sin que nadie lo registre.
Y contra eso, propone una idea simple: que hay alguien —lo llame ángel, lo llame lo que cada uno prefiera llamarlo— que sí lleva la cuenta. Que cada lágrima, cada intento fallido, cada noche sin sentido aparente, quedó anotado en algún lugar que no es el olvido.
No es un texto que resuelva nada de manera práctica. No te dice qué hacer con el problema que tenés. Hace otra cosa, más modesta y quizás más necesaria: te dice que no estuviste completamente solo mientras lo atravesabas, aunque en ese momento así lo sintieras.

Tu ángel sabe
Cuando estás cansado por los esfuerzos que no tuvieron resultado…
Tu ángel sabe cuánto lo intentaste…
Cuando lloraste, con el corazón herido y lleno de angustia…
Tu ángel contó cada gota de tus lágrimas…
Cuando estás cansado por los esfuerzos que no tuvieron resultado…
Tu ángel sabe, cuanto lo intentaste…
Cuando lloraste, con el corazón herido y lleno de angustia,
Tu ángel contó cada gota de tus lágrimas…
Cuando sientes que intentaste todo y no sabes por donde recomenzar,
Tu Ángel te guía…
Cuando no encuentras sentido
para la vida,
te sientes frustrado y deprimido…
Tu Ángel te da las respuestas que necesitas…
Si de pronto todo te parece más brillante
y percibes una luz de esperanza
Tu ángel dio un soplo a tu vida…
Cuando las cosas siguen bien
y tienes muchos motivos para agradecer,
Tu Ángel está festejando contigo…
Cuando algo trae mucha alegría y te sientes fortalecido
Tu Ángel está sonriéndote…
Cuando tienes un propósito a cumplir, y un sueño a realizar,
Tu Ángel abre tus ojos y te llama por tu nombre…
Recuerda que donde estés,
sea en la tristeza o en la felicidad,
aunque nadie lo sepa…
Tu Ángel sabe…
Lo que más se agradece de este texto es que no exige fe para funcionar. Alcanza con el consuelo de la idea, incluso para quien no cree del todo en ángeles: la posibilidad de que alguien, en algún registro que no controlamos, esté llevando la cuenta de lo que hicimos bien, aunque el resultado no lo haya mostrado.
A veces no hace falta que el esfuerzo dé fruto para que haya valido. Alcanza con que alguien (algo) lo haya visto.


