Entre obligaciones, preocupaciones y días que se parecen demasiado entre sí, resulta fácil olvidar algunas cosas esenciales.
Olvidamos que tenemos capacidades que no estamos usando. Que hay personas que nos quieren. Que todavía existen proyectos esperando su momento. Que una dificultad no ocupa toda nuestra historia y que, incluso después de equivocarnos, podemos volver a empezar.
“Verdades para recordar siempre” reúne precisamente esas pequeñas certezas que solemos conocer, pero que necesitamos volver a escuchar de vez en cuando.
No como una lista de frases perfectas para tener siempre una sonrisa puesta, sino como un recordatorio de algo mucho más sencillo: nuestra vida contiene mucho más que aquello que hoy nos preocupa.
A veces necesitamos detenernos un instante para volver a mirar todo lo que todavía está ahí.

Verdades para recordar siempre
Y una que no se debe olvidar….
Tu presencia es un regalo para el mundo.
No hay otro ser como tú.
Tu vida será lo que tu quieras.
Al dedicarte, alegre, al quehacer diario.
Piensa en tus muchos dones, no en tus penas.
Recuerda que eres fuerte y que vencerás.
Encontrarás respuestas a todas tus preguntas,
Sabiduría y valor dentro de ti.
No te limites a sabiendas
pues tantos sueños esperan ser cumplidos.
No dejes que el azar decida por ti.
Mira siempre hacia la cumbre,
tu meta y tu recompensa…
Inquietarse es perder el tiempo.
Cuanto más se piensa en un problema
más arduo se torna.
Vive tranquilo, sin remordimientos.
Acuérdate que el amor repara todo.
Acuérdate que algunas cosas son eternas
y que la amistad te da consuelo.
Tu riqueza esta en los que te rodean.
Comprende que nunca es demasiado tarde.
Convierte la rutina en hazañas.
Conserva tu felicidad y esperanza;
detente para contemplar el cielo.
Y no te olvides nunca…
ni siquiera un día…
que eres un ser único…!
Hay días en los que todo parece reducido a un problema concreto y nos cuesta ver cualquier otra cosa. En esos momentos, recordar nuestros vínculos, nuestras capacidades, nuestros deseos y hasta las pequeñas cosas que todavía nos producen alegría puede cambiar la dimensión de aquello que estamos atravesando.
No hace falta tener una vida extraordinaria para encontrar momentos extraordinarios.
Puede ser una charla que necesitábamos, una amistad que permanece, una idea que vuelve a entusiasmarnos, una tarde tranquila o simplemente levantar la mirada y descubrir que el mundo sigue ofreciendo belleza mientras nosotros estábamos demasiado ocupados preocupándonos.
La rutina también puede esconder maravillas.
Y entre tantas cosas que podemos olvidar, hay una que merece un lugar especial: no somos solamente aquello que nos salió mal, lo que perdimos o aquello que todavía no conseguimos.
Somos también todo lo que amamos, lo que aprendimos, lo que damos, lo que soñamos y aquello que todavía podemos llegar a ser.
Que este texto quede entonces como una pequeña nota para esos días en los que necesitemos recordarlo.
Tu presencia importa. Tu historia todavía está escribiéndose. Y todavía hay mucho por vivir.
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