Verte Dormida captura uno de esos momentos de intimidad que pueden parecer pequeños, pero que adquieren un significado enorme dentro de una relación: quedarse despierto junto a la persona que amamos y simplemente contemplarla.
La canción de Ricardo Montaner recorre la madrugada desde una mirada profundamente afectuosa. La respiración, el sueño, el encuentro en medio de la noche y hasta el cuidado de no despertar a la otra persona construyen una escena donde el deseo convive con la ternura.

Verte Dormida
Verte dormida, cerquita mío,
con la brisita que da tu respiración.
Verte dormida, a media noche…
con la semblanza de estar durmiendo en paz.
Verte dormida, cerquita tuyo.
Hay un encuentro a media cama hacia las tres.
Verte dormida, de madrugada.
Semi desnuda y de frío hasta los pies.
Fantasías… , te van mojando el sueño.
Se hacen olas en las sábanas,
voy dejándome llevar…
Coro
Verte dormida, voy ganándole al cansancio,
y caigo en contemplación.
La más hermosa del mundo se me arrima,
se despierta a mi derecha y para mí.
Verte dormida y no atreverme a despertarte.
Para no perder detalle,voy bajando tu perfil.
La más hermosa del mundo se me arrima.
Esa magía es exclusiva.. y para mí…
Verte dormida, te hablo en secreto.
Y te confieso más que amor mi devoción.
Autor: Ricardo Montaner
Hay una forma de amor que no necesita hacer nada. Solo quedarse cerca, mirar y disfrutar de la presencia del otro.
Quizás esa sea una de las expresiones más íntimas del amor: sentir que la persona que tenemos al lado es suficiente para convertir un momento cotidiano en algo extraordinario.
A veces amar también es contemplar en silencio, cuidar el sueño del otro y agradecer, aunque sea en secreto, el privilegio de compartir la vida con alguien.
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