En Una lágrima, Bécquer condensa en unos pocos versos toda la emoción de un recuerdo compartido. El pasado regresa a través de la memoria y encuentra su expresión en una lágrima que primero tiembla y finalmente cae, como si el cuerpo revelara aquello que las palabras no dicen.
La imagen es delicada, pero el sentimiento tiene mucha fuerza: recordar no significa solamente mirar hacia atrás, sino volver a sentir aquello que alguna vez vivimos.

Una lágrima
Cuando volvemos las fugaces horas
del pasado a evocar,
temblando brilla en sus pestañas negras
una lágrima pronta a resbalar.
Y al fin resbala, y cae como una gota
de rocío, al pensar que,
cual hoy por ayer, por hoy y mañana,
volveremos los dos a suspirar.
Autor: G. A. Bécquer
Hay recuerdos que conservan una capacidad intacta para emocionarnos. El tiempo puede poner distancia, cambiar las circunstancias y llevarnos por caminos diferentes, pero ciertas experiencias permanecen asociadas a una emoción que vuelve cuando menos lo esperamos.
La lágrima del poema no representa únicamente tristeza. También guarda ternura, nostalgia y la certeza de haber compartido algo que todavía tiene significado.
Porque recordar a alguien que amamos puede doler, pero también confirma que hubo momentos capaces de dejar una huella profunda en nuestra historia.
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