Quiero ser: Un poema íntimo sobre la fuerza de la amistad y la distancia

La promesa silenciosa de la presencia invisible

Existen vínculos que desafían las distancias geográficas y se instalan en lo más profundo del pecho con una naturalidad imponente. Desear convertirse en el sostén de alguien durante sus momentos de vulnerabilidad refleja un amor que no reclama posesión, sino entrega absoluta. Este poema desnuda esa vocación de cuidado donde el afecto verdadero trasciende la cercanía física para convertirse en un refugio perenne que el tiempo y el espacio jamás logran fracturar.

Quiero ser

Quiero ser tu fortaleza
en tu debilidad
quiero ser tu apoyo
y contigo poder contar.

Quiero que nunca me olvides
porque yo nunca te voy a olvidar
quiero estar siempre contigo
aunque cerca de ti no pueda estar.

Quiero pensar que ya nada
podrá romper este lazo
que a nuestras almas une
mas allá de la hermandad.

Quiero agradecerle a la vida
que me dio tu amistad
y pensar que merezco conservarla
no pido nada más.

El agradecimiento íntimo por el milagro de coincidir

Reconocer que la fortuna más grande consiste en la presencia de un compañero de camino transforma nuestra perspectiva de la existencia. Saber que un lazo invisible une dos almas más allá de las circunstancias otorga una paz inquebrantable. Conservar esa complicidad pura se convierte en el único anhelo legítimo, recordándonos que la vida adquiere su sentido más luminoso cuando alguien nos nombra con la certeza de permanecer a nuestro lado para siempre.


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