Hay días en los que todo parece cuesta arriba.
Las cosas no salen como esperábamos, las cuentas se acumulan, el cansancio pesa y aquello que deseamos parece alejarse un poco más con cada paso. Hay momentos en los que hasta sonreír puede convertirse en un esfuerzo.
Y, sin embargo, seguimos.
Quizás por eso este poema ha atravesado generaciones. Porque no habla de una vida perfecta ni promete que todo terminará bien. Habla de algo mucho más humano: esos momentos en los que estamos cansados de luchar y necesitamos recordar que descansar no es lo mismo que rendirse.

No desistas
Cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir;
cuando ofrezca tu camino solo cuestas que subir;
cuando tengas poco haber, pero mucho que pagar
y precise sonreír aún teniendo que llorar;
cuando ya el dolor agobie y no puedas ya sufrir descansar acaso debes;
pero nunca desistir.
Tras las sombras de la duda ya planteadas ya sombrías
puede bien surgir el triunfo;
no el fracaso que temías.
Y no es dable a tu ignorancia figurarse
cuan cercano puede estar el bien que anhelas y que juzgas tan lejano.
Lucha pues, por más que en la brega tengas que sufrir…
Cuando todo este peor, más debemos insistir.
Autor: Edgar A. Guest
Quizás hoy alcance con no desistir
Hay una idea que atraviesa este poema y que vale la pena conservar: no siempre tenemos que saber cómo salir de algo para poder seguir atravesándolo.
A veces no hay una respuesta inmediata. No sabemos cuándo va a mejorar, qué decisión será la correcta ni cuánto falta para que aquello que esperamos finalmente suceda. Y está bien.
Hay días para luchar, días para insistir y también días para simplemente sentarse un rato y recuperar el aire.
Porque seguir adelante no siempre se parece a avanzar. A veces se parece a quedarse quieto sin rendirse. A volver a intentarlo mañana. A cambiar de camino. A aceptar que algo terminó y descubrir, después, que todavía quedaba mucho por vivir.
Quizás de eso se trate realmente no desistir: no de obligarnos a ser fuertes todo el tiempo, sino de no tomar un momento difícil como si fuera una sentencia definitiva.
El cansancio también pasa.
Las circunstancias cambian.
Los caminos se bifurcan.
Y nosotros también cambiamos.
Por eso, si hoy todo parece demasiado cuesta arriba, quizás no necesites tener todas las respuestas.
Quizás por hoy alcance con descansar.
Y mañana, volver a intentarlo.
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