Corazón perfecto: la memoria como refugio

Hay algo conmovedor en que este poema no te pida sentir mejor, te pide ir a buscar. No dice «todo va a estar bien» desde afuera, como quien consuela sin saber qué decir. Te toma de la mano y te lleva de vuelta a un atardecer puntual, a una caricia que ya recibiste, a un triunfo que ya es tuyo para siempre aunque hoy no lo sientas cerca. Es la diferencia entre que alguien te diga «no estés triste» y que alguien te diga «acordate de aquella vez». Lo segundo duele menos porque no niega lo que sentís ahora, solo te recuerda que no sos solamente esto que estás atravesando.

Corazón perfecto

Acuérdate de lo bueno
Cuando el cielo esté gris:
Acuérdate cuando lo viste profundamente azul.

Cuando sientas frío:
Piensa en un sol radiante que ya te ha calentado.

Cuando sufras una derrota:
Acuérdate de tus triunfos y de tus logros.

Cuando necesites amor:
Revive tus experiencias de afecto y ternura.

Acuérdate de lo que has vivido
y de lo que has dado con alegría
Recuerda los regalos que te han hecho,
los besos que te han dado,
los paisajes que has disfrutado
y las risas que de ti han emanado.

Si esto has tenido
Lo podrás volver a tener
y lo que has logrado,
lo podrás volver a ganar.

Alégrate por lo bueno que tienes
y por lo de los demás;
desecha los recuerdos tristes y dolorosos,
no te lastimes más.

Piensa en lo bueno, en lo amable,
en lo bello y en la verdad.

Recorre tu vida y detente en donde haya
bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez.

Visualiza aquel atardecer que te emocionó.

Revive esa caricia espontánea que se te dio
Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido,
piensa y vive el bien.

Allá en tu mente están guardadas todas las imágenes
Y solo tú decides cuáles has de volver a mirar…

Un remedio para cada herida, no una fórmula única

Al cielo gris no le pide olvidar el gris, le pide recordar cuando fue azul. Al frío no le pide dejar de sentirlo, le pide traer de vuelta un sol que ya calentó una vez. No es la misma cosa repetida cuatro veces con otras palabras: es alguien que conoce bien cada una de esas heridas y sabe que cada una necesita su propio consuelo. La derrota no se cura con un triunfo cualquiera, se cura con tus triunfos. La falta de amor no se llena con una idea de amor, se llena con el afecto que ya tuviste, con nombre y con cara. Ese cuidado en el detalle es lo que hace que el poema no suene a frase de almohadón, sino a alguien que realmente te conoce.

La libertad que queda al final

Y después de tanta ternura, el poema te suelta la mano con una frase que es casi un regalo: ahí adentro tuyo están guardadas todas las imágenes, y sos vos quien elige cuáles volver a mirar. No promete borrar lo que duele. No finge que el dolor no existió. Solo te recuerda algo que a veces se nos olvida en los días más oscuros: que tenemos, adentro, mucho más de lo que el día gris nos deja ver.


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