La declaración sagrada de la entrega
Algunos textos no se leen con los ojos de la razón, sino con la memoria de los afectos guardados en el pecho. Este credo escrito por el doctor Enrique E. Febbraro constituye una hoja de ruta para el alma que decide amar sin especulaciones. Esta lectura recuerda que antes de mendigar compañía debemos aprender a sostener nuestra propia luz y a ofrecerla de manera desinteresada, comprendiendo que la existencia se ensancha y adquiere un brillo singular al atrevernos a ser verdaderamente hospitalarios con el corazón ajeno.

Credo del amigo
CREO en el desinterés del Sentimiento de la Amistad.
CREO que éste, caracteriza mi forma de vida.
CREO que es un deber tener Amigos.
CREO que para tener amigos, debo ser yo, primero amigo.
CREO que no es posible ser amigo de todos.
CREO que puedo tener hacia todos, actitudes amistosas.
CREO que la amistad tiene grados.
CREO que mis amigos se aproximan, cuando yo me acerco a ellos.
CREO que la amistad puede pacificar naciones.
CREO que entre amigos no se admite la complicidad ni el pandillismo.
CREO que “amigo” no es necesariamente el que da dinero.
CREO que mis amigos necesitan mi presencia y yo la de ellos.
CREO que se puede vivir, teniendo un amigo por toda riqueza.
CREO que yo solo no puedo cambiar el mundo.
CREO que con mis amigos, puedo alegrar y embellecer la vida
CREO en la virtud, en la alegría, en la pureza, en la paz y
CREO en vos, AMIGO o AMIGA MIA.
Autor: Dr. Enrique E. Febbraro
El tesoro de caminar acompañados
Al recorrer cada una de estas convicciones comprendemos que la amistad verdadera constituye un acto de absoluta valentía y despojo. No se trata de acumular presencias vacías, sino de saber que en medio de la inmensidad del mundo reside alguien con quien compartimos el peso y la gracia de estar vivos. Envolvernos en este credo significa asumir el compromiso silencioso de estar presentes, de ser refugio cuando todo lo demás tambalea y de reconocer que la mayor fortuna cosechada en nuestro paso por la tierra es la mirada limpia de un amigo que nos nombra con el corazón abierto.
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