Poema de un recuerdo está atravesado por una ausencia que no encuentra descanso. La persona que ya no está aparece en todas partes: en los caminos, en la noche, en el mar, en la luz del sol, en una almohada vacía. No se trata únicamente de recordar a alguien, sino de descubrir que todo alrededor parece conservar alguna señal de su presencia.
Las preguntas que se repiten a lo largo del poema revelan esa búsqueda desesperada de un lugar donde el recuerdo deje de doler. Pero cada pregunta conduce nuevamente al mismo punto: la imposibilidad de escapar de aquello que todavía se ama.

Poema de un recuerdo
Dime por favor donde no estás
en qué lugar puedo no ser tu ausencia
dónde puedo vivir sin recordarte,
y dónde recordar, sin que me duela.
Dime por favor en que vacío,
no está tu sombra llenando los centros;
dónde mi soledad es ella misma,
y no el sentir que tú te encuentras lejos.
Dime por favor por qué camino,
podré yo caminar, sin ser tu huella;
dónde podré correr no por buscarte,
y dónde descansar de mi tristeza.
Dime por favor cuál es la noche,
que no tiene el color de tu mirada;
cuál es el sol, que tiene luz tan solo,
y no la sensación de que me llamas.
Dime por favor donde hay un mar,
que no susurre a mis oídos tus palabras.
Dime por favor en qué rincón,
nadie podrá ver mi tristeza;
dime cuál es el hueco de mi almohada,
que no tiene apoyada tu cabeza.
Dime por favor cuál es la noche,
en que vendrás, para velar tu sueño;
que no puedo vivir, porque te extraño;
y que no puedo morir, porque te quiero.
Autor: Gustavo Alejandro Castiñeiras
Extrañar transforma la manera de mirar el mundo. Un paisaje puede devolver una voz, una noche puede traer una mirada y un espacio vacío puede hacer presente a quien ya no está.
Cuando alguien ocupa un lugar profundo en nuestra historia, su ausencia no se limita a un momento concreto: se filtra en los pequeños detalles de todos los días. Aprender a convivir con ese recuerdo lleva tiempo, porque olvidar no siempre es la respuesta. Hay afectos que merecen permanecer, aunque con los años encuentren una forma menos dolorosa de acompañarnos.
Este poema pone palabras a una experiencia universal: seguir queriendo a alguien mientras aprendemos a vivir con su ausencia.
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