Te digo que no vale: una reflexión sobre los sueños y la vida

Te digo que no vale, de José Martí, es una llamada a mantener despierta esa parte de nosotros que sueña, siente y todavía espera algo de la vida. Con imágenes sencillas pero muy poderosas, el poeta cuestiona la indiferencia, la resignación y esa costumbre de mirar hacia otro lado cuando algo nos importa.

Porque a veces no renunciamos de golpe a lo que queremos: simplemente lo vamos escondiendo, postergando o silenciando hasta olvidarnos de cuánto significaba para nosotros.

Martí nos recuerda que siempre vale la pena volver a mirar aquello que dejamos bajo las sábanas, bajo llave o al margen de nuestra vida.

Te digo que no vale

Te digo que no vale
meter el sueño azul bajo las sábanas,
pasar de largo, no saber de nada,
hacer la vista gorda a lo que pasa,
guardar la sed de estrellas bajo llave.

Te digo que no vale
que el amor pierda el habla,
que la razón se calle,
que la alegría rompa sus palabras,
que la pasión confiese: Aquí no hay sangre.

Te digo que no vale
que el gris siempre se salga
con la suya, que el negro se desmande
y diga cruz y raya,
al júbilo del aire.

Vuelvo a la carga y digo: Aquí no cabe
esconder la cabeza bajo el ala,
decir no lo sabía, estoy al margen,
vivo en mi torre sólo y no se nada.
Te digo y te repito que no vale.

Autor: José Martí

El poema deja una pregunta que podemos llevarnos a nuestra propia vida: ¿qué estamos dejando de lado por miedo, comodidad o resignación?

Tal vez todavía haya un sueño que necesita espacio, una palabra que necesita ser dicha, una alegría que estamos dejando pasar o una parte de nosotros que pide volver a sentirse viva.

No todo depende de nosotros, pero sí podemos elegir no apagar aquello que todavía nos importa.

Porque, como insiste Martí, no vale.


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