Vuelo del alma: una reflexión sobre la esperanza

Hay etapas en las que avanzar parece una tarea desproporcionada.

Uno hace lo que puede, prueba otra vez, espera un cambio que no llega y vuelve a encontrarse con el mismo obstáculo. En esos períodos resulta tentador pensar que estamos perdiendo el tiempo, que todo esfuerzo es inútil o que quizá sería mejor detenernos definitivamente.

Pero detenerse no siempre significa abandonar. A veces necesitamos recuperar perspectiva.

“Vuelo del alma” nace desde ese lugar: no pretende negar aquello que duele ni promete una vida sin dificultades. Propone algo más íntimo y, quizás, más difícil de sostener: conservar un espacio interior donde todavía puedan existir la confianza, el amor y la esperanza cuando afuera las cosas no están saliendo como quisiéramos.

Porque también necesitamos recordar que no todo lo que hoy vemos desde cerca tendrá el mismo aspecto cuando podamos tomar un poco de distancia.

Vuelo del Alma

Vuelo del alma

Cuando el camino se hace cuesta arriba,
NO LO DEJES.

Cuando las cosas andan mal -como a veces sucede-
NO ABANDONES.

Cuando no consigas resultados, y se sumen los problemas,
NO TE RINDAS.

Cuando quieras sonreír y sólo puedas suspirar
NO TE CAIGAS.

Cuando la suerte, te sea adversa,
y no encuentres fuerzas para seguir
NO RENUNCIES.

Cuando no encuentres compañeros de lucha,
NO TE APURES.

¡Hay manos que sostienen las tuyas!
Cree y Siente en cada minuto de tu vida,
deja que tu alma «vuele libre»
por los jardines hermosos de la confianza
en algo superior que llega donde nuestra
visión no puede alcanzar,
pero sí nuestro corazón puede sentir.

Tu alma desea estar libre
para darte fuerza y estímulo!
¡INTENTA!

Cierra los ojos por algunos minutos
y deja tus pensamientos volar
por sitios de amor.

No podemos cambiar el mundo,
ni quitar todo el dolor de la tierra,
ni tener ya resueltos todos nuestros problemas,
pero podemos a cada minuto
mirar con ojos del amor a cada cosa.
Si pensamos que todo es pasajero,
miraremos con cariño lo negativo
que te encamina a la elevación y perfección,
y luego observaremos con felicidad
el cambio del mal en bien,
de tristezas en alegrías.
Lo que hoy nos hace sonreír
fueron las cosas que nos hicieron llorar ayer.
Nuestras faltas de hoy también son
las alegrías de mañana.
Las personas se van,
los amores se pierden en el tiempo,
los problemas se solucionan,
hasta el mismo sol se va cada noche
para renacer al día siguiente…
no te quedes en el medio del camino
porque allá, adelante…
algo te espera!!

Existe una diferencia entre estar perdido y encontrarse en medio del camino.

En el primer caso, no sabemos hacia dónde ir. En el segundo, simplemente todavía no llegamos.

Tal vez muchas de nuestras etapas más difíciles se parezcan a esto último. No sabemos cuánto van a durar, qué nos van a dejar ni qué habrá después de ellas. Solo sabemos que el lugar en el que estamos ahora no es necesariamente el lugar en el que vamos a permanecer.

Las personas cambian de lugar. Los vínculos se transforman. Los problemas encuentran, tarde o temprano, alguna forma de resolución. Incluso aquello que hoy parece definitivo puede adquirir otro significado con el paso de los años.

Y mientras tanto, podemos hacer algo que parece pequeño pero no lo es: no cerrar por completo la puerta a lo que todavía no conocemos.

Quizá el futuro no traiga exactamente aquello que imaginamos. Tal vez nos sorprenda con algo completamente diferente. Pero para descubrirlo tenemos que llegar hasta allí.

Así que si hoy el camino pesa, no hace falta fingir que es liviano.

Solo seguir.

Un paso más.

Después otro.

Porque algunas respuestas no aparecen mientras permanecemos detenidos frente al problema.

Nos esperan un poco más adelante.


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